Escuchar, escuchar y compartir

El movimiento se demuestra andando. Un dicho popular que acostumbramos a utilizar cuando se desconfía de las palabras y se apela a los hechos. Andando por este camino llevamos ya unos años y creo que el movimiento lo hemos podido demostrar.

Permítanme (a quien amablemente me lea), que diga que la política local es, a menudo, desagradecida. Dedicas esfuerzos que rara vez reciben muestras de agradecimiento. Y no pasa nada.

La vocación de servicio público implica dar sin esperar nada a cambio, sólo la satisfacción de que, con diferente intensidad en el esfuerzo, las cosas salgan y salgan bien. Y que las cosas salgan significa que cada vez haya más personas en la ciudad que puedan desarrollar su proyecto de vida con la dignidad que merecen los 75 mil rubinenses. Este es el objetivo principal. Esta es la meta. Y para cumplir este objetivo la disponibilidad es absoluta. Estoy dispuesta a trabajar sin descanso (a mí el trabajo no me asusta), a dedicar toda la capacidad y las horas necesarias para poder llegar a esta meta. Soy consciente que nunca llueve a gusto de todos. Y aunque resulte utópico, nosotros trabajaremos para que así sea.

Escuchar, escuchar y compartir, estas son nuestras mejores herramientas. Necesito escuchar inquietudes, preocupaciones, sugerencias. Quiero saber si las necesidades de mis vecinos y vecinas se pueden cubrir, o como mínimo que no se sientan como necesidades básicas. Necesito sentirme útil sabiendo que, con este esfuerzo mejoramos la vida de las personas que nacimos o de aquellas que escogieron Rubí para vivir y contribuir a que la ciudad cada día sea mejor.

Con la transparencia y la honestidad como valores y la igualdad y la justicia social como banderas. Esta es la manera de hacer política que defiendo y la que defenderé mientras tenga el honor de trabajar en primera línea para mejorar mi ciudad.

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